Acerca de Raimundo de Hita

Periodista. Editor de Sevilla Post (www.sevillapost.com). Intentando aprender algo sobre social media para saber cómo aplicarlo a la comunicación.

¿El problema del periodismo es Google News?

Un breve post, más cercano al silogismo, a cuenta de la batalla de los medios de ¿comunicación? tradicionales, o sea, el papel, contra Google News.

1.- Dicen estos medios que si Google quiere usar sus contenidos debe pagar, es decir, el multimegabuscadorymilcosasmás debe abonarles un dinero por ayudarles a hacer lo que ellos, en teoría, quieren: difundir sus contenidos para intentar rentabilizarlos económicamente.

2.- Todos los que tienen un sitio web llevan a la práctica, en mayor o menor medida, estrategias de SEO para estar bien posicionados en Google, es decir, para que su contenido esté más cerca del receptor que cualquier otro… Todos, menos estos lumbreras gestores de medios de ¿comunicación? tradicionales que, dicho sea de paso, están propiciando en los últimos años magníficos espectáculos de despidos, cierres, pérdida de calidad… Como para fiarse de ellos.

3.- Cada vez hay más información y contenido en la red –hecha o no por periodistas– capaz de satisfacer la necesidad del lector más exigente… Incluso del más extravagante. Y como todos comprenderemos, mientras más tiempo pase y los más jóvenes vayan dejando de serlo, menos van a tener en cuenta de dónde proviene. El lector habrá ido fabricándose sus filtros y su servicio de noticias propio (en Google Reader, por ejemplo), teniendo en cuenta o no a esos de medios de ¿comunicación? tradicionales. Es decir, importándoles nada la cabecera de turno.

Yo creo que hay varias conclusiones.

1.- Los gestores de medios de ¿comunicación? tradicionales están a punto de unir a esa denominación la de “obsoletos”. Tratan de defender, farisaicamente, no a su medio, sino a su forma de funcionar: “¡Que el papel siga viviendo, que nos lo matan. Tragediaaaa!”. Es más fácil lamentarse, arremeter contra lo que sea y meter en su guerra a todo el mundo que devanarse los sesos para buscarle un futuro al papel, que puede tenerlo… Y, por supuesto, para cambiar un modelo de negocio que hace aguas y de cuya transformación no sólo no tienen ni puta idea, sino que saben que pasa por ceder el poder del que han disfrutado durante décadas.

2.- ¿Esto de ir contra Google News es bueno o malo para los periodistas que trabajan en los medios? Buena noticia no debe ser desde el punto y hora en que capan una posibilidad de difundir su trabajo y, por ende, promueven el de todos esos generadores de contenido que hacen SEO y no practican el periodismo pero dan una información que, de seguir así, corremos el riesgo de que se dé por buena (afortunadamente, algunas hay así).

3.- Kapuscinski fue un monstruo. Un adelantado a su tiempo. Murió en 2007.

4.- El post iba a ser corto.

“Si me siiigues te sigoooo”

Hace un par de semanas leí una información en la que se hablaba de la posibilidad de modificar los parámetros de medición de twitter para dar menos importancia al número de seguidores.

Me vino como el aceite a la espinaca, ya que desde fechas antes tenía pensado dedicar este post a una costumbre que considero perniciosa y que, sin embargo, es muy habitual en este soporte de redes sociales. Me refiero al “si me sigues yo te sigo” o “te sigo para que me sigas”.

Seguro que a todos nos ha pasado que alguien ha dejado de seguirnos a los pocos días de hacer follow. ¡Claro hombre! Si no hemos respondido haciendo follow también es lógico que hayan pasado de nosotros. ¡Que desaprensivos hemos sigo!

También apuesto a que pocos serán los que no han visto bios en las que sale alguna de las dos frases mágicas entrecomilladas más arriba.

No acabo de entender, la verdad, cómo el personal pretende hacer de su cuenta de twitter una colección de seguidores y cuanto antes mejor.

La mía no es excesivamente prolija ni en cuanto a seguidores ni en cuanto a seguidos y creo que eso no es ni bueno ni malo. Sí aseguro que todas aquellas personas a las que sigo me aportan información de los asuntos que me interesan, me han servido para organizar unas buenas listas y promueven la conversación.

En #CarmonaUPO nos insistieron en que twitter, y el 2.0 en general, es efectivo si de verdad sabes qué pretendes y te creas un entorno que te ayuda a conseguirlo. Tu comunidad.

Por poner algunos ejemplos, soy seguidor de @rsalaverria y de @juanmerodio. Ninguno de los dos me sigue.

¿Y qué?

Gracias al primero me entero de cosas interesantes relativas a mi profesión y a la adaptación al mundo digital. El segundo constantemente ofrece contenido igualmente valioso.

También sigo a @rauldorado y tengo el honor de que él haga lo propio. Si dentro de un rato dejara de hacerlo… ¿Cómo me voy a plantear responderle igual si encabeza mi lista de tuits guardados en favoritos? Sería malo para mí.

Eso sí, me daría que pensar, ya que los unfollows que en mi opinión tienen valor son aquellos que me alertan de que puedo estar haciendo alguna cosa mal.

Verano y redes sociales

Llega la época del año en la que más y durante un periodo más largo cambiamos nuestros hábitos: el verano.

Y me pregunto ¿de qué manera influyen esos cambios en nuestra participación en las redes sociales o en sus soportes en esta época?

Yo creo que, como todo, depende. No hay un estudio contrastado (al menos yo no lo he encontrado) y por eso esto que os presento ahora no son más que consideraciones personales.

Parto de la base –ésta sí contrastada– de que el tiempo ante el ordenador disminuye considerablemente en verano y eso, incluso a pesar de los dispositivos móviles, influye en el uso de Internet y también de las redes y sus soportes.

Con esta premisa y siguiendo el carácter de cada una…:

Facebook, cada vez más convertida en lugar donde se comparten momentos personales con amigos o conocidos, no deberá bajar demasiado su actividad. Más teniendo en cuenta que con los smartphones podemos compartir fotos inmediatamente y así los amigos “fliparán cuando vean el pedazo de viaje que me estoy pegando”.

Por este mismo último motivo y porque la geolocalización avanza cada vez más, Foursquare incluso podría crecer en verano. Además, resulta hasta divertido ver si el lugar dondes estás, alejado de tu domicilio habitual, está geolocalizado o no y qué te ofrece.

Tuenti, el reino de los jóvenes, puede serlo también del verano por la sencilla razón de que su grupo principal de usuarios ha nacido y vivido compartiendo sus novedades. Y las vacaciones comportan novedades casi diarias a este sector de población.

Lo normal es que Twitter sí vea afectada a la baja su actividad. Su carácter cada vez más consolidado de transmisión de información y conocimientos y, por tanto, más asociado a uso profesional, puede ser la causa.

Linkedin, lo mismo expresado en el párrafo anterior incluso más acentuado. Networking y verano no son buenos compañeros de viaje, de la misma manera que sí lo son las vacaciones y Spotify.

Lugar aparte deben ocupar las redes sociales específicas (incluyo aquí también a grupos, foros y listas) dedicadas a aficiones, ya que en ellas el usuario podrá encontrar información que si siempre le viene bien, más todavía en esta época de asueto por proporcionarle opciones de ocio activo.

Igual es buen momento para que quien usa socialmedia sólo para trabajar vea la opción más lúdica de las redes y su aprovechamiento.

Para finalizar, varias pildoritas sueltas.

Sí tuitearán los que trabajen en verano, como es lógico. No sabemos si la vertiente no laboral tendrá continuidad si topa con un bajo nivel de respuesta.

Los reyes del verano en socialmedia serán… ¡Los cursos! Si os dais un paseo por Internet los encontraréis de todo tipo y color.

Mención aparte en este artículo merecen los Juego Olímpicos Londres 2012, que por sí mismos deben general un tráfico espectacular, como ya ha venido sucediendo con otros acontecimientos deportivos.

¿Cuál será el hashtag del verano? ¿Podrá ser comparable a la celebérrima canción, una por año?

Por último, algunos consejos para la seguridad del usuario… Alguno más.

¡Felices vacaciones!

Después de la noticia

Parece que nos hayamos puesto de acuerdo, en las últimas semanas ha habido mucha información acerca de cómo las nuevas formas de comunicación están cambiando el periodismo: Un clarificador post anteayer mismo de @rsalaverria, un foro de altísima calidad en Rosario (Argentina), una convocatoria de #Tandt

En este mismo blog, mi última aparición fue para analizar la inevitable adaptación de los medios de comunicación a los nuevos tiempos. Pero creo que se nos escapa algo.

Muy poco, por no decir nada, he leído acerca del trabajo individual del periodista una vez que ha concluido su faena primigenia y ahí es donde yo creo que estriba el principal cambio para el profesional del periodismo.

¿Qué hacer después de la noticia?

En otros tiempos, una vez redactada y corregida la noticia o el comunicado (esto no es sólo para trabajadores de los medios, también para los de comunicación institucional o corporativa), la labor del profesional acababa cuando ponía su trabajo en manos del siguiente eslabón de la cadena: fotocomponedores, filmadores, editores, editores web, medios destinatarios del mensaje…

Las redes sociales son las principales causantes de que este paso no sea el último que debe dar un periodista con su trabajo. Hay más.

En #carmonaupo nos enseñaron la importancia de las comunidades en la red, ya que nos ofrecen, entre otras cosas, la ventaja de que la segmentación en busca de nuestro público objetivo está ya hecha, sólo hay que localizarlo en la red.

Esto que para los marketinianos es oro molido también debe ser regla primordial para los periodistas: Una vez hecha tu información, busca a quién le puede interesar y muéstrasela.

No esperes a que vaya al kiosco, elija tu periódico, llegue a tu página y la lea.

No esperes a que vaya al kiosco, elija tu periódico, llegue a tu página y vea tu foto.

No esperes a que seleccione tu emisora, de radio o Tv, sea la hora de tu programa y la escuche/vea.

No esperes a que un medio la reciba, la publique y que, después, el realmente importante, tu público, tenga que hacer lo expuesto en las tres frases anteriores.

No esperes a que llegue a tu sitio web, dé con ella y la lea/vea/escuche o todo a la vez.

El profesional de los medios de comunicación tiene que actuar como un community manager de sí mismo y difundir su propio trabajo. De esta forma, además, reforzará su individualidad, su firma.

El de los gabinetes de comunicación, como alguien que tiene la posibilidad de que su mensaje llegue directamente al público, sin intermediarios. O sea, como un community manager. Simplemente.

Para finalizar, lanzo un reto: Que alguien que haya leído este artículo me diga que no existe soporte para difundir una información concreta y específica que le interesa.

Fin del papel o ‘revolaptación’ en los medios

En primer lugar perdón por el palabro del título. He intentado –creo que con poco éxito– mezclar los conceptos “revolución” y “adaptación” porque pienso que las dos cosas van unidas en el tema de hoy.

Habrán pasado algo más de diez años de una charla de barra de bar con un buen amigo en la que me decía que los periódicos tal y como los conocemos, o sea, el papel, no desaparecerían nunca. Que descoger uno tranquilamente era algo tan cercano al placer que no podía cambiarse por una edición digital por muy buena que fuera. Y que lo mismo se podía aplicar a los libros.

En la misma barra del mismo bar, este mismo buen amigo me hablaba con entusiasmo esta misma semana del e-book que acababan de regalarle: “Le caben yonosécuántos libros. Fíjate para las vacaciones, que yo me leo uno cada dos días. Anda que lo mismo es que ir cargado…”

El caso es que en el tiempo transcurrido el debate parece haber ido inclinándose definitivamente hacia un lado y ese no es otro que, si no el fin definitivo del papel en los periódicos, sí su nuevo lugar, totalmente secundario.

Y hay motivos para esto.

-¿Tiene mucho sentido leer en el periódico del día las noticias de ayer? Más bien no ¿Que eso pasaba también antes con la tele y la radio? Tajantemente no. Cada uno aplicaba sus propios códigos y el de la prensa escrita era la profusión de datos y la reflexión que no cabían en radio y tv, algo que no tiene por qué cambiar con los soportes digitales.

-Puedes estar al tanto de lo que ocurre sin necesidad de desplazarte, de manera que antes de iniciar tu jornada laboral te pones al día desde tu mismo puesto de trabajo si no lo has hecho antes, por el camino, desde un dispositivo móvil. Un ejemplo de aprovechamiento de esta ventaja fue el periódico digital 8 y 5 (pág 94), creado por la entidad bancaria El Monte antes de que desapareciera por los procesos de fusiones.

-Aumenta la oferta digital, ya que medios alejados del papel también incluyen géneros de prensa escrita en sus ediciones en Internet.

-Ahorro considerable de tiempo, algo para lo que son fundamentales los soportes de redes sociales. Por ejemplo, dos buenas listas en Twitter, una con medios generalistas y otra con medios especializados en el sector que más le interese a uno, le informan en poco tiempo… con sus enlaces correspondientes a ediciones digitales. Además, los titulares cortos, si son buenos, facilitan la discriminación.

-¿Qué es más caro para una empresa, una edición impresa o una digital?

De todas formas, no todo el camino está andado ya. La prensa en la red tiene inconvenientes y la de soporte papel puede cambiar para sobrevivir.

Sobre lo primero, hay poca oferta exclusivamente digital. La mayoría del tráfico lo siguen generando los grandes medios aprovechando su marca. Y las ediciones digitales son, en general, de mediocres para atrás (mejor sin enlaces), ya que lo más importante, el cambio de mentalidad, parece no haber llegado y se limitan a volcar los contenidos de la edición impresa, obviando que la información digital tiene sus propios códigos y que, entre otras cosas, acaba con la separación prensa, radio, tv para convertirse en multimedia.

Además, salvo contadísimas excepciones, la creación de las ediciones digitales no ha ido acompañada de una adaptación de las redacciones, todo lo más una minirredacción aparte en la que, eso sí, han predominado los becarios etiquetados como frikis informáticos.

Así, no resulta extraño que la segunda gran revolución digital, el 2.0, apenas exista para estos medios. No interactúan con sus lectores/clientes y siguen con la arcaica actitud de “yo escribo y vendo y tú lees”.

Sobre lo segundo, la prensa escrita tiene que adaptarse, tender a amagazinarse o revistarse (perdón por estos otros dos palabros) y potenciar por encima de todo el valor de análisis de la actualidad con artículos de fondo, o los grandes reportajes. Es decir mantener el gran valor del placer de leer un periódico.

Otro aspecto, evitar que el contenido sea el de ayer, esto es general exclusivas dobles, con el significado periodístico tradicional del término por un lado y sólo para la edición impresa por el otro. Sinceramente, creo que esto último aporta valor a la edición impresa en este tiempo, pero acabará por no hacerlo porque las formas de hacer periodismo provocadas por los nuevos soportes piden, casi exigen, que prime la calidad del contenido por encima incluso de la exclusiva, cuyo valor acaba diluyéndose cuando alcanza el éxito de una buena viralidad en las redes, que es a donde acaba llegando todo.

Podría seguir, pero estaría destrozando (lo he roto un poco) uno de los códigos digitales: la medida de los textos.

Pero no me resisto a apuntar algo más.

La revolaptación no es sólo para el papel, aunque se hable más de éste.

¿Qué pasa con la tv?

Con los servicios a la carta de los sitios web, ¿siguen teniendo sentido las programaciones tradicionales? Parece que sólo las retransmisiones en directo ¿no? Éstas últimas, ¿de forma tradicional o en la web? ¿A que no es descabellado pensar en una tele con muchos contenidos alojados en Internet para que el usuario escoja cuándo quiere verlos?

¿Qué pasa con la radio?

Con los podcast de los sitios web, ¿siguen teniendo sentido las programaciones tradicionales? Parece que sólo las retransmisiones en directo ¿no? Éstas últimas, ¿de forma tradicional o en la web? ¿A que no es descabellado pensar en una radio con muchos contenidos alojados en Internet para que el usuario escoja cuándo quiere oírlos?

Periodismo y blogs

No hace mucho tuve noticia de la actitud de un periodista que se despachaba contra una serie de blogueros diciendo que no eran #periodistas, que la información que daban en sus #blogs no era digna de ser tenida en cuenta y que poco menos que qué pintaban haciendo eso.

Aunque la historia es generalizable, los protagonistas son de una especialización del periodismo muy particular, el cofradiero, tradicionalmente dado al intrusismo y en el que es habitual ver a profesionales de otros ámbitos (vendedores de seguros, maestros, mecánicos, funcionarios… todos los respetos para ellos) que son capillitas y se meten a periodistas con todo lo que ello conlleva: extraña valoración de la información, mala praxis por puro desconocimiento, nula capacidad de discernimiento, entre otras. Algunos alcanzan las mieles de colaborar en un medio de comunicación prestigioso. A veces gratis… Les compensa.

Pero hete aquí que llegan los blogs y todo el que tiene cierta inquietud de mostrar su parecer, su obra o contar las cosas de las que se entera tiene a su alcance la posibilidad de hacerlo sin apenas coste, a diferencia de las webs.

Repito que, aunque los que dan origen a este post pertenecen al ámbito cofradiero sevillano, considero estas reflexiones extrapolables a cualquier otro y por eso me pregunto: ¿Qué hay de malo? ¿Son los blogs coto privado de los periodistas? ¿Son los únicos que tienen información? Pienso que no.

Los periodistas, además de tener información, tienen que saber que es información, cómo valorarla y, en función de estos y otros parámetros, publicarla en tiempo y forma.

¿Que hay blogueros que tienen información o magníficas fotos y las publican? Estupendo. ¿Qué quieren expresar su opinión? Genial. ¿Qué hay periodistas a los que no les gusta esto? Que se vayan a vivir a otro mundo. Este es ya el del 2.0 y cualquier persona tiene derecho.

Muchos diréis ahora que eso es el periodismo ciudadano, pero yo en ningún momento he llamado a esto periodismo. Como ya expresé en otra ocasión , sigo pensando que lo del periodismo ciudadano es una engañifa.

¿Qué es? Información, opinión, imágenes… en un soporte no exclusivo del periodismo como es un blog.

¿Se convertirán en medios de comunicación? Ya lo son.

¿Son periódicos? Tal y como los conocemos… ¡no!

¿Serán referentes y leídos/escuchados/vistos por mucha gente? Conclusión de #carmonaupo: Lo más importante es el contenido. Si el blog tiene continuidad, buena gestión y calidad en sus contenidos lo será. Si no, desaparecerá.

Y la capacidad para conseguir un buen blog no es patrimonio de los periodistas… aunque sean los más preparados para ello.

Las parodias en twitter

Hace ya años que aparecieron en twitter perfiles que en su bio incluyen la palabra “parodia”, que tal debe haber sido el acuerdo 2.0 para no dar lugar a equívocos y descartar una usurpación. Reconozco que en alguna ocasión he ido directamente a alguno de ellos y he pasado un buen rato con las ocurrencias y el ingenio de estos especialísimos CM’s.

Otras veces no ha sido así, ya que se rozaba la falta de respeto, cuando no se rebasaba ampliamente.

No se trata de aconsejar ninguno, pero si te das un paseo por twitter te puedes encontrar a miembros de la familia real española (@Príncipe_Filipe, @ReyJuanCarlosI @juancarospimedo, @Infantaleonor1, @SofiaTheQueen, @LetiThePrincess), inglesa (@CatadeCambridge, @GuilledeCambridge, @EnriquedeGales, @MotherqueenII) y, por supuesto, políticos (@zoidoarcalde, @ruizgarrafon, @Perez_Rubalcaba, el censurado @naniano_rajoy) y otros personajes públicos (@anaznarbottle). Y futbolistas, actores, cantantes, periodistas…

Curiosamente, forman un mundillo con su punto de endogamia, ya que es normal ver conversaciones entre ellos.

Además, en general cometen los mismos pecados que muchos tuiteros, como la poca continuidad o los accesos de entusiasmo seguidos por abandono de los perfiles.

También como cualquier tuitero o usuario del 2.0 en general tienen unas normas que cumplir, como que lo más importante es el contenido y la conversación, por eso unos tienen muchos seguidores y otros decidieron abandonar.

Lo que ya resulta más dificultoso es el buen gusto, punto en el que podemos unir este asunto del que nos estamos ocupando hoy con la reflexión repetida en #CarmonaUPO de que la vida on line es un traslado de la off line.

Recuerdo magníficos programas de parodias radiofónicas como El estado de la nación o La verbena de la Moncloa, plenos de humor, sarcasmo y buen gusto. También recuerdo a humoristas que no tenían ni pajolera gracia y tiraban de recursos fáciles para tratar de sobrevivir.

Creo que una buena muestra de ingenio es jugar con la imaginación del lector de tuiter, que siempre tenderá a poner en boca del personaje real lo que dice su parodia, y podemos encontrarnos ejemplos.

Sin embargo, detrás del uso de algunos se ve una intención política y un uso no casual de mensajes habituales del contrario. Ahí ya no es el humor, sino un medio puesto al servicio de un fin, como es el de crear mala imagen. Y cometen fallos de marketing, como las empresas que crean perfiles para campañas específicas y, una vez finalizada, lo abandonan. Podemos volver a nuestra segunda ilustración.

Otro fenómeno con el que nos podemos encontrar es que no sepamos distinguir entre la parodia y el personaje real, aunque en este punto dejo que seáis vosotros los que investiguéis…

Un buen año el 2011

Este post no pretende de ninguna de las maneras hacer un balance del año en el 2.0. Sería pretencioso y una temeridad por mi parte.

Sí quiere hacer un balance de lo que ha supuesto para mí, en la esperanza de que alguna de las conclusiones que ahora expondré le sirvan a alguien en situación similar a la mía.

Finalizando 2010, con mi blog de noticias sobre Sevilla a punto de echar a andar y un plan definido para ello, me encontré con una convocatoria que no sabía que me iba a cambiar tanto la vida.

La Escuela de Alta Gestión Pública de Andalucía, dependiente de la Universidad Pablo de Olavide, acababa de convocar un curso de posgrado sobre Gestión de Redes Sociales, en el que decidí –no sin pensármelo mucho– matricularme.

En seis meses pasé de una cuenta en #Facebook y otra en #Twitter y, lo reconozco, de no tenerlas todas conmigo a adquirir un buen puñado de conocimientos que me decían cómo debía emplearlas, me alertaban del error de pensar que ahí se acaba el 2.0, qué debía hacer para dirigirme a comunidades, cómo localizarlas, cuáles eran las herramientas más interesantes para según qué caso, en qué marco jurídico tan peculiar nos movíamos, las posibilidades para las empresas, la importancia de medir…

También pude ver casos de mala praxis, unos explicados otros en directo, apreciar que el periodismo –mi campo– no es el único que engorda los egos y resignarme a usar expresiones en inglés, algo que nunca me gustó.

Unos profesores reconocidos como grandes profesionales (al final del enlace) en sus respectivos campos y con amplia experiencia en Social Media pasaron por las aulas de la casa de los Briones (sin premio) en Carmona propiciando que en ese medio año prácticamente nos informáramos de todo lo relevante que hasta entonces había en Social Media.

Como colofón, coincidí con un grupo estupendo de gente inquieta y motivada, de manera que las reuniones cerveceras tras las clases eran tan interesantes como éstas, por divertidas y por que siempre llegaba alguien con alguna novedad.

Tras el verano llegó la hora de esforzarse en aplicar los conocimientos y de cotejarlos con la realidad del Social Media en Sevilla y la verdad es que, hasta el momento, el balance no puede ser más positivo. Supongo que una de las ideas que nos inculcaron –lo nuevo que es todo en este campo y, por ende, lo difícil de predecir qué camino seguirá– influye, pero lo cierto es que no creo que haya en estos momentos muchos profesionales con más nivel que el que ofrecen, por el bagaje que traían y el adquirido, los componentes de esta primera promoción de gestores de Redes Sociales.

De hecho, en este último semestre hay quien ha encontrado trabajo, quien lo ha cambiado, quien ha puesto en práctica nuevas y exitosas iniciativas en el suyo y quien tiene grandes proyectos entre manos que irán creciendo poco a poco.

Así transcurrió el, para mí, revolucionario 2011.

Tal vez haya aportado pocas novedades con este post, pero con él quiero animar a cualquiera que se dedique a la comunicación en alguna de sus muchas patas y que tenga las reservas que yo tenía el año pasado por estas fechas a que las deje de lado y trate de conocer este mundo. Seguro que encuentra cómo sacarle partido en su trabajo y se da cuenta de que puede mejorarlo sensiblemente. Además, creo que estar fuera del 2.0 empieza a ser estar fuera de juego y fuera del juego.

Piratear, compartir y la satisfacción en Social Media

Pablo Arrieta (@xpectro) puso boca abajo el plenario del #EBE 11 con su conferencia de clausura Terra incógnita: cerca de la revolución.

Fue una charla de una hora y cuarto más o menos en la que hubo tiempo para casi todo y con un colofón espectacular en el que demostró su capacidad para improvisar sin salirse del contexto (uso de imágenes tomadas pocas horas antes, emotivo homenaje y cesión de protagonismo a dos abuelas 2.0) y, por otra parte, para elaborar una exposición en apariencia divagadora y sin rumbo cuyas demoledoras conclusiones te llegan al final. Como una película con varias tramas que convergen en un desenlace espectacular.

Pude charlar con Pablo hace unos días para publicar en mi blog de información sobre Sevilla, pero no me puedo resistir a adelantar algunas cosas que se pueden relacionar con lo aprendido en #CarmonaUPO.

Pablo Arrieta

Pablo Arrieta (tomada del blog http://vanemartinez.wordpress.com)

Sostiene Pablo que la piratería existe, pero se le da al término un carácter peyorativo que no debería tener, ya que en muchos casos lo que hace es promover avances tecnológicos.

En primer lugar, ese uso despreciativo del término es plenamente acertado cuando lo que se busca con la acción es dinero, esto es, el carácter lucrativo es lo que diferencia compartir –razón de ser del 2.0– de piratear.

En segundo, son tantas las personas que comparten y aportan individual y anónimamente sólo con su actividad en el 2.0 que una práctica pirata –olvidemos el mal sentido de la palabra en este caso­– lo que hace es poner de manifiesto una deficiencia de funcionamiento y la oportunidad de corregirla y avanzar tecnológicamente.

El ejemplo: Si un libro digital es fácil de compartir, la industria tendrá que ofrecerte un valor añadido, algo que te incentive a buscar más allá de ese libro cerrado y que no deja de ser como el papel pero en otro soporte. La búsqueda de ese valor añadido que ofrecerle al lector provoca la búsqueda de tecnología que lo soporte y, por tanto, avance tecnológico. Y además, como ofreces más, puedes cobrar más.

Otro, cito a @xpectro casi textualmente: “Lo que hizo Steve Jobs con iTunes fue como hizo Francis Drake en Sudamérica. Éste no podía entrar a comerciar y forzó su entrada abriendo camino. Jobs hizo lo mismo y ahora resulta que vendemos en la red. El primero fue un pirata para algunos y un héroe para otros, y Jobs, lo mismo”.

La conclusión final es tan demoledora como lo fue el final de su imprescindible conferencia de clausura en el #EBE11: La esencia del Social Media es compartir y eso es algo satisfactorio. Si no hay satisfacción, se busca.

Cierro con un último ejemplo de Arrieta: “En Sudamérica se usa el término piratear a la novia. No se puede compartir y se intenta por otro lado, pero si está satisfecha no te la podrán piratear”.

Individualidad y periodismo 2.0

El otro día no me resistí a retuitear esta reflexión hecha por @joseantoniogall.

Días después me encuentro con esta otra de @rsalaverría.

Y me doy cuenta de que si se unen estas dos afirmaciones con las posibilidades que ofrece el 2.0 nos encontraremos con que los periodistas de toda edad y condición tienen ante sí magníficas oportunidades para desarrollar su profesión.

Este post no es de ninguna manera una llamada a los compañeros para que se vayan a las barricadas, ni mucho menos a que se apunten a la insumisión empresarial, que el que suscribe aprobó Empresa Informativa a la primera (plan antiguo). Pero sí es un toque de atención para decir que aún existe la individualidad –no confundir con individualismo- en esta profesión y que, si en la última década ésta fue siendo devorada poco a poco por los intereses de las empresas, ahora, merced a las nuevas tecnologías, la cosa puede cambiar.

Este ejemplo puede resultar exagerado pero ¿los seguidores quieren dialogar con la empresa o con el periodista?

En la afirmación hecha por Ramón Salaverría se presenta el Social Media como una oportunidad excepcional para hacer prácticas o más bien para tener un soporte en el que quede constancia de las aptitudes (o no) de un joven aspirante a periodista sin necesidad de tener que fichar por un medio. El profesor, más categórico, incluso avanza que el futuro será que no exista lo segundo sin lo primero.

Pero no son sólo los jóvenes los llamados a beneficiarse de todo esto.

En los últimos años ha sido sangrante ver como magníficos compañeros eran prejubilados en un momento espléndido de su vida profesional a causa de las cuentas de sus empresas. La alegría al reencontrarme con ellos en la red algún tiempo después fue directamente proporcional.

El paréntesis en el tuit de José Antonio Gallego es significativo, porque nos lleva a otra línea de trabajo: el de nuevos medios de comunicación que han decidido apostar por un trabajo nuevo y distinto del que se hace ahora en los que están dentro. Han podido hacerlo arriesgándose a usar las nuevas tecnologías como único soporte, sin el respaldo de un gran medio tradicional y con un planteamiento completamente distinto al del periodista que trabaja en solitario.

En el otro extremo del asunto que tratamos está el mal llamado “periodismo ciudadano”, a mi entender, un fenómeno artificial e hinchado (simplemente fuentes) por circunstancias como la novelería y el mal momento que atraviesa el periodismo. Las mismas herramientas que sirven para un buen ejercicio del periodismo han propiciado su aparición. Algo así como el intrusismo 2.0.

La reflexión final hila con el post que publiqué en este blog hace ahora justo un mes. El Social Media es, hablando de periodismo, un soporte, uno más, en el que volcar contenido. Desde el que está dispuesto a crear el que opina de forma diferente a su medio hasta el que quiere aprender. O el veterano que quiere seguir ejerciendo, pero… Vuelvo a citar a Ramón Salaverría cuando dijo que ni el mejor SEO es capaz de convertir en bueno un mal contenido y abundo añadiendo que una buena labor de SEO en un caso así haría un flaco favor al soporte en cuestión.