Marca Personal

Que levante la mano quien no se haya buscado en Google (Ego Search). Algo que ya se ha convertido en algo natural y “divertido”, nos debe hacer reflexionar sobre lo que los demás creen saber sobre nosotros si “por casualidad” hacen la misma búsqueda (habitualmente futuros clientes o empleadores).

¿Somos conscientes de la importancia de la marca personal en la red? ¿Recordamos y tenemos siempre presente que lo que hacemos en Internet PERMANECE?

Ejemplo: Una abogada de familia, quiere abrir una consultoría para ayudar a las parejas después de un divorcio a rehacer sus vidas. Después de un mitin sobre que no le gusta los portales de citas… me pide consejo sobre cómo manejar su identidad virtual. Le comento que lo primero que hace hoy en día la gente es googlear con quien van a tratar. Saco el iphone, pongo en google su nombre y en cinco segundos para sorpresa suya, el segundo resultado es que está inscrita en Meetic. Se queda totalmente perpleja, diciéndo que eso fue una tontería, y que fue hace más de un año… y farfulla excusas…

Moraleja: No publiques digas o cuentes nada online que no quieres que se sepa.

 

 

¿Y qué podemos hacer en estos casos?

Ante todo tranquilizarse, ya está hecho. Pero podemos contrarestar e intentar generar suficiente contenido de calidad para que ese tipo de resultados vayan desplazándose hacia la segunda o tercera página de resultados de búsqueda -donde nadie mira- 😀

¿Cómo?

Lo primero es definir cuál será nuestro nombre de “guerra” (sino lo hemos hecho ya). Buscar un nombre que podamos utilizar en todos los perfiles sociales, comprar el dominio con nuestro nombre y a partir de ahí, UTILIZAR SIEMPRE el mismo nombre de usuario, siempre que podamos. Todos mis perfiles e incluso mi mail tienen incluida la palabra maria.aristoy, así que al buscar María Aristoy salgo fácilmente, ya que en España y el mundo somos pocas.

Pero si no tenemos mi suerte, por favor, no elijaís nombres surrealistas o díficiles de pronunciar o de entender su grafía.

Y después toca trabajar en lo qué queremos que se sepa de nosotros, elegir en qué redes sociales participar de acuerdo a su naturaleza y contenido, generar contenido de interés (mediante nuestro propio blog o participando en alguno) y pagar todas nuestras multas para que en nuestras búsquedas no salga la multa que salió publicada en el BOE aquel año tan lejano del ….

Nota para periodistas: Si sois tuiteros, no añadaís el medio en el que estaís actualmente en vuestro nombre de usuario: defended vuestra identidad, vuestra marca personal.

Piratear, compartir y la satisfacción en Social Media

Pablo Arrieta (@xpectro) puso boca abajo el plenario del #EBE 11 con su conferencia de clausura Terra incógnita: cerca de la revolución.

Fue una charla de una hora y cuarto más o menos en la que hubo tiempo para casi todo y con un colofón espectacular en el que demostró su capacidad para improvisar sin salirse del contexto (uso de imágenes tomadas pocas horas antes, emotivo homenaje y cesión de protagonismo a dos abuelas 2.0) y, por otra parte, para elaborar una exposición en apariencia divagadora y sin rumbo cuyas demoledoras conclusiones te llegan al final. Como una película con varias tramas que convergen en un desenlace espectacular.

Pude charlar con Pablo hace unos días para publicar en mi blog de información sobre Sevilla, pero no me puedo resistir a adelantar algunas cosas que se pueden relacionar con lo aprendido en #CarmonaUPO.

Pablo Arrieta

Pablo Arrieta (tomada del blog http://vanemartinez.wordpress.com)

Sostiene Pablo que la piratería existe, pero se le da al término un carácter peyorativo que no debería tener, ya que en muchos casos lo que hace es promover avances tecnológicos.

En primer lugar, ese uso despreciativo del término es plenamente acertado cuando lo que se busca con la acción es dinero, esto es, el carácter lucrativo es lo que diferencia compartir –razón de ser del 2.0– de piratear.

En segundo, son tantas las personas que comparten y aportan individual y anónimamente sólo con su actividad en el 2.0 que una práctica pirata –olvidemos el mal sentido de la palabra en este caso­– lo que hace es poner de manifiesto una deficiencia de funcionamiento y la oportunidad de corregirla y avanzar tecnológicamente.

El ejemplo: Si un libro digital es fácil de compartir, la industria tendrá que ofrecerte un valor añadido, algo que te incentive a buscar más allá de ese libro cerrado y que no deja de ser como el papel pero en otro soporte. La búsqueda de ese valor añadido que ofrecerle al lector provoca la búsqueda de tecnología que lo soporte y, por tanto, avance tecnológico. Y además, como ofreces más, puedes cobrar más.

Otro, cito a @xpectro casi textualmente: “Lo que hizo Steve Jobs con iTunes fue como hizo Francis Drake en Sudamérica. Éste no podía entrar a comerciar y forzó su entrada abriendo camino. Jobs hizo lo mismo y ahora resulta que vendemos en la red. El primero fue un pirata para algunos y un héroe para otros, y Jobs, lo mismo”.

La conclusión final es tan demoledora como lo fue el final de su imprescindible conferencia de clausura en el #EBE11: La esencia del Social Media es compartir y eso es algo satisfactorio. Si no hay satisfacción, se busca.

Cierro con un último ejemplo de Arrieta: “En Sudamérica se usa el término piratear a la novia. No se puede compartir y se intenta por otro lado, pero si está satisfecha no te la podrán piratear”.

Individualidad y periodismo 2.0

El otro día no me resistí a retuitear esta reflexión hecha por @joseantoniogall.

Días después me encuentro con esta otra de @rsalaverría.

Y me doy cuenta de que si se unen estas dos afirmaciones con las posibilidades que ofrece el 2.0 nos encontraremos con que los periodistas de toda edad y condición tienen ante sí magníficas oportunidades para desarrollar su profesión.

Este post no es de ninguna manera una llamada a los compañeros para que se vayan a las barricadas, ni mucho menos a que se apunten a la insumisión empresarial, que el que suscribe aprobó Empresa Informativa a la primera (plan antiguo). Pero sí es un toque de atención para decir que aún existe la individualidad –no confundir con individualismo- en esta profesión y que, si en la última década ésta fue siendo devorada poco a poco por los intereses de las empresas, ahora, merced a las nuevas tecnologías, la cosa puede cambiar.

Este ejemplo puede resultar exagerado pero ¿los seguidores quieren dialogar con la empresa o con el periodista?

En la afirmación hecha por Ramón Salaverría se presenta el Social Media como una oportunidad excepcional para hacer prácticas o más bien para tener un soporte en el que quede constancia de las aptitudes (o no) de un joven aspirante a periodista sin necesidad de tener que fichar por un medio. El profesor, más categórico, incluso avanza que el futuro será que no exista lo segundo sin lo primero.

Pero no son sólo los jóvenes los llamados a beneficiarse de todo esto.

En los últimos años ha sido sangrante ver como magníficos compañeros eran prejubilados en un momento espléndido de su vida profesional a causa de las cuentas de sus empresas. La alegría al reencontrarme con ellos en la red algún tiempo después fue directamente proporcional.

El paréntesis en el tuit de José Antonio Gallego es significativo, porque nos lleva a otra línea de trabajo: el de nuevos medios de comunicación que han decidido apostar por un trabajo nuevo y distinto del que se hace ahora en los que están dentro. Han podido hacerlo arriesgándose a usar las nuevas tecnologías como único soporte, sin el respaldo de un gran medio tradicional y con un planteamiento completamente distinto al del periodista que trabaja en solitario.

En el otro extremo del asunto que tratamos está el mal llamado “periodismo ciudadano”, a mi entender, un fenómeno artificial e hinchado (simplemente fuentes) por circunstancias como la novelería y el mal momento que atraviesa el periodismo. Las mismas herramientas que sirven para un buen ejercicio del periodismo han propiciado su aparición. Algo así como el intrusismo 2.0.

La reflexión final hila con el post que publiqué en este blog hace ahora justo un mes. El Social Media es, hablando de periodismo, un soporte, uno más, en el que volcar contenido. Desde el que está dispuesto a crear el que opina de forma diferente a su medio hasta el que quiere aprender. O el veterano que quiere seguir ejerciendo, pero… Vuelvo a citar a Ramón Salaverría cuando dijo que ni el mejor SEO es capaz de convertir en bueno un mal contenido y abundo añadiendo que una buena labor de SEO en un caso así haría un flaco favor al soporte en cuestión.

Social Media ¿soporte o forma de vida?

Una de las cosas en las que más insistió @JLantúnez en su presencia en #CarmonaUPO fue en la importancia de la persona: el Social Media está hecho por personas y sirve para unir a personas.

Esta glosa a la unión desde la individualidad puede ser la explicación de alguna contradicción que se pudo apreciar en las formas de ver las cosas de los distintos ponentes.

Una me llamó poderosamente la atención y es que frente a los continuos mensajes que hablaban de la importancia del contenido y de la responsabilidad de crearte tu propio entorno 2.0, también hubo quien destacó el medio en sí sobre todas las cosas, aludiendo a un antes y un después del 2.0 (coincido en parte) y a un mundo Social Media por encima de todo en el cual sus habitantes son los privilegiados con acceso directo y casi único a cualquier campo en el que se aplique.

Mi postura es la primera y entiendo el Social Media como una nueva forma de comunicación, con sus particularidades propias y definidas, pero que puede ser usado por las personas en función de sus necesidades profesionales o personales.

Así, quien trabaje en recursos humanos encontrará nuevas formas de reclutamiento, quien lo haga en el terreno de las leyes tiene por delante el reto de ver si el ordenamiento actual es suficiente para un campo tan nuevo (ya hay casos excepcionales). Pero uno seguirá reclutando, como siempre, y el otro estudiando y aplicando las leyes, como siempre.

Yo, como periodista, veo el Social Media como un soporte más en el que hacer lo habitual de la profesión: contar cosas y enterarte de cosas que luego igual hasta puedes contar. ¿Que ha habido cambios en la profesión con la llegada del 2.0? Por supuesto, pero la esencia sigue siendo la misma. Prensa, radio, televisión, Internet y, ahora, social media, otro soporte con características tan propias y distintas que además de albergar información escrita y audiovisual te proporciona nuevas fuentes.

La profesión es el periodismo y el Social Media, un nuevo soporte de tus contenidos.

Por tanto, tu entorno 2.0, eso en lo que tú y sólo tú mandas, debe estar orientado hacia tu actividad, localizando quien te hable no sólo de 2.0 sino de tu profesión y 2.0: cómo aprovechar el nuevo medio, cómo sacarle rendimiento, qué herramientas te pueden venir mejor en función de tu trabajo

Pero eso del Social Media por el Social Media  y por encima de todo el Social Media como forma de vida es algo tan nocivo como estar en el mismo por estar, algo de lo que nos han enseñado a abominar en nuestro paso por #CamonaUPO.

La salvedad de siempre: esto es muy nuevo y no sabemos cómo y hacia dónde evolucionará ni cómo lo hará en cada sector, pero en el contexto actual es en el que escribo esta reflexión.