¿El problema del periodismo es Google News?

Un breve post, más cercano al silogismo, a cuenta de la batalla de los medios de ¿comunicación? tradicionales, o sea, el papel, contra Google News.

1.- Dicen estos medios que si Google quiere usar sus contenidos debe pagar, es decir, el multimegabuscadorymilcosasmás debe abonarles un dinero por ayudarles a hacer lo que ellos, en teoría, quieren: difundir sus contenidos para intentar rentabilizarlos económicamente.

2.- Todos los que tienen un sitio web llevan a la práctica, en mayor o menor medida, estrategias de SEO para estar bien posicionados en Google, es decir, para que su contenido esté más cerca del receptor que cualquier otro… Todos, menos estos lumbreras gestores de medios de ¿comunicación? tradicionales que, dicho sea de paso, están propiciando en los últimos años magníficos espectáculos de despidos, cierres, pérdida de calidad… Como para fiarse de ellos.

3.- Cada vez hay más información y contenido en la red –hecha o no por periodistas– capaz de satisfacer la necesidad del lector más exigente… Incluso del más extravagante. Y como todos comprenderemos, mientras más tiempo pase y los más jóvenes vayan dejando de serlo, menos van a tener en cuenta de dónde proviene. El lector habrá ido fabricándose sus filtros y su servicio de noticias propio (en Google Reader, por ejemplo), teniendo en cuenta o no a esos de medios de ¿comunicación? tradicionales. Es decir, importándoles nada la cabecera de turno.

Yo creo que hay varias conclusiones.

1.- Los gestores de medios de ¿comunicación? tradicionales están a punto de unir a esa denominación la de “obsoletos”. Tratan de defender, farisaicamente, no a su medio, sino a su forma de funcionar: “¡Que el papel siga viviendo, que nos lo matan. Tragediaaaa!”. Es más fácil lamentarse, arremeter contra lo que sea y meter en su guerra a todo el mundo que devanarse los sesos para buscarle un futuro al papel, que puede tenerlo… Y, por supuesto, para cambiar un modelo de negocio que hace aguas y de cuya transformación no sólo no tienen ni puta idea, sino que saben que pasa por ceder el poder del que han disfrutado durante décadas.

2.- ¿Esto de ir contra Google News es bueno o malo para los periodistas que trabajan en los medios? Buena noticia no debe ser desde el punto y hora en que capan una posibilidad de difundir su trabajo y, por ende, promueven el de todos esos generadores de contenido que hacen SEO y no practican el periodismo pero dan una información que, de seguir así, corremos el riesgo de que se dé por buena (afortunadamente, algunas hay así).

3.- Kapuscinski fue un monstruo. Un adelantado a su tiempo. Murió en 2007.

4.- El post iba a ser corto.

Periodismo y blogs

No hace mucho tuve noticia de la actitud de un periodista que se despachaba contra una serie de blogueros diciendo que no eran #periodistas, que la información que daban en sus #blogs no era digna de ser tenida en cuenta y que poco menos que qué pintaban haciendo eso.

Aunque la historia es generalizable, los protagonistas son de una especialización del periodismo muy particular, el cofradiero, tradicionalmente dado al intrusismo y en el que es habitual ver a profesionales de otros ámbitos (vendedores de seguros, maestros, mecánicos, funcionarios… todos los respetos para ellos) que son capillitas y se meten a periodistas con todo lo que ello conlleva: extraña valoración de la información, mala praxis por puro desconocimiento, nula capacidad de discernimiento, entre otras. Algunos alcanzan las mieles de colaborar en un medio de comunicación prestigioso. A veces gratis… Les compensa.

Pero hete aquí que llegan los blogs y todo el que tiene cierta inquietud de mostrar su parecer, su obra o contar las cosas de las que se entera tiene a su alcance la posibilidad de hacerlo sin apenas coste, a diferencia de las webs.

Repito que, aunque los que dan origen a este post pertenecen al ámbito cofradiero sevillano, considero estas reflexiones extrapolables a cualquier otro y por eso me pregunto: ¿Qué hay de malo? ¿Son los blogs coto privado de los periodistas? ¿Son los únicos que tienen información? Pienso que no.

Los periodistas, además de tener información, tienen que saber que es información, cómo valorarla y, en función de estos y otros parámetros, publicarla en tiempo y forma.

¿Que hay blogueros que tienen información o magníficas fotos y las publican? Estupendo. ¿Qué quieren expresar su opinión? Genial. ¿Qué hay periodistas a los que no les gusta esto? Que se vayan a vivir a otro mundo. Este es ya el del 2.0 y cualquier persona tiene derecho.

Muchos diréis ahora que eso es el periodismo ciudadano, pero yo en ningún momento he llamado a esto periodismo. Como ya expresé en otra ocasión , sigo pensando que lo del periodismo ciudadano es una engañifa.

¿Qué es? Información, opinión, imágenes… en un soporte no exclusivo del periodismo como es un blog.

¿Se convertirán en medios de comunicación? Ya lo son.

¿Son periódicos? Tal y como los conocemos… ¡no!

¿Serán referentes y leídos/escuchados/vistos por mucha gente? Conclusión de #carmonaupo: Lo más importante es el contenido. Si el blog tiene continuidad, buena gestión y calidad en sus contenidos lo será. Si no, desaparecerá.

Y la capacidad para conseguir un buen blog no es patrimonio de los periodistas… aunque sean los más preparados para ello.

Las parodias en twitter

Hace ya años que aparecieron en twitter perfiles que en su bio incluyen la palabra “parodia”, que tal debe haber sido el acuerdo 2.0 para no dar lugar a equívocos y descartar una usurpación. Reconozco que en alguna ocasión he ido directamente a alguno de ellos y he pasado un buen rato con las ocurrencias y el ingenio de estos especialísimos CM’s.

Otras veces no ha sido así, ya que se rozaba la falta de respeto, cuando no se rebasaba ampliamente.

No se trata de aconsejar ninguno, pero si te das un paseo por twitter te puedes encontrar a miembros de la familia real española (@Príncipe_Filipe, @ReyJuanCarlosI @juancarospimedo, @Infantaleonor1, @SofiaTheQueen, @LetiThePrincess), inglesa (@CatadeCambridge, @GuilledeCambridge, @EnriquedeGales, @MotherqueenII) y, por supuesto, políticos (@zoidoarcalde, @ruizgarrafon, @Perez_Rubalcaba, el censurado @naniano_rajoy) y otros personajes públicos (@anaznarbottle). Y futbolistas, actores, cantantes, periodistas…

Curiosamente, forman un mundillo con su punto de endogamia, ya que es normal ver conversaciones entre ellos.

Además, en general cometen los mismos pecados que muchos tuiteros, como la poca continuidad o los accesos de entusiasmo seguidos por abandono de los perfiles.

También como cualquier tuitero o usuario del 2.0 en general tienen unas normas que cumplir, como que lo más importante es el contenido y la conversación, por eso unos tienen muchos seguidores y otros decidieron abandonar.

Lo que ya resulta más dificultoso es el buen gusto, punto en el que podemos unir este asunto del que nos estamos ocupando hoy con la reflexión repetida en #CarmonaUPO de que la vida on line es un traslado de la off line.

Recuerdo magníficos programas de parodias radiofónicas como El estado de la nación o La verbena de la Moncloa, plenos de humor, sarcasmo y buen gusto. También recuerdo a humoristas que no tenían ni pajolera gracia y tiraban de recursos fáciles para tratar de sobrevivir.

Creo que una buena muestra de ingenio es jugar con la imaginación del lector de tuiter, que siempre tenderá a poner en boca del personaje real lo que dice su parodia, y podemos encontrarnos ejemplos.

Sin embargo, detrás del uso de algunos se ve una intención política y un uso no casual de mensajes habituales del contrario. Ahí ya no es el humor, sino un medio puesto al servicio de un fin, como es el de crear mala imagen. Y cometen fallos de marketing, como las empresas que crean perfiles para campañas específicas y, una vez finalizada, lo abandonan. Podemos volver a nuestra segunda ilustración.

Otro fenómeno con el que nos podemos encontrar es que no sepamos distinguir entre la parodia y el personaje real, aunque en este punto dejo que seáis vosotros los que investiguéis…

Individualidad y periodismo 2.0

El otro día no me resistí a retuitear esta reflexión hecha por @joseantoniogall.

Días después me encuentro con esta otra de @rsalaverría.

Y me doy cuenta de que si se unen estas dos afirmaciones con las posibilidades que ofrece el 2.0 nos encontraremos con que los periodistas de toda edad y condición tienen ante sí magníficas oportunidades para desarrollar su profesión.

Este post no es de ninguna manera una llamada a los compañeros para que se vayan a las barricadas, ni mucho menos a que se apunten a la insumisión empresarial, que el que suscribe aprobó Empresa Informativa a la primera (plan antiguo). Pero sí es un toque de atención para decir que aún existe la individualidad –no confundir con individualismo- en esta profesión y que, si en la última década ésta fue siendo devorada poco a poco por los intereses de las empresas, ahora, merced a las nuevas tecnologías, la cosa puede cambiar.

Este ejemplo puede resultar exagerado pero ¿los seguidores quieren dialogar con la empresa o con el periodista?

En la afirmación hecha por Ramón Salaverría se presenta el Social Media como una oportunidad excepcional para hacer prácticas o más bien para tener un soporte en el que quede constancia de las aptitudes (o no) de un joven aspirante a periodista sin necesidad de tener que fichar por un medio. El profesor, más categórico, incluso avanza que el futuro será que no exista lo segundo sin lo primero.

Pero no son sólo los jóvenes los llamados a beneficiarse de todo esto.

En los últimos años ha sido sangrante ver como magníficos compañeros eran prejubilados en un momento espléndido de su vida profesional a causa de las cuentas de sus empresas. La alegría al reencontrarme con ellos en la red algún tiempo después fue directamente proporcional.

El paréntesis en el tuit de José Antonio Gallego es significativo, porque nos lleva a otra línea de trabajo: el de nuevos medios de comunicación que han decidido apostar por un trabajo nuevo y distinto del que se hace ahora en los que están dentro. Han podido hacerlo arriesgándose a usar las nuevas tecnologías como único soporte, sin el respaldo de un gran medio tradicional y con un planteamiento completamente distinto al del periodista que trabaja en solitario.

En el otro extremo del asunto que tratamos está el mal llamado “periodismo ciudadano”, a mi entender, un fenómeno artificial e hinchado (simplemente fuentes) por circunstancias como la novelería y el mal momento que atraviesa el periodismo. Las mismas herramientas que sirven para un buen ejercicio del periodismo han propiciado su aparición. Algo así como el intrusismo 2.0.

La reflexión final hila con el post que publiqué en este blog hace ahora justo un mes. El Social Media es, hablando de periodismo, un soporte, uno más, en el que volcar contenido. Desde el que está dispuesto a crear el que opina de forma diferente a su medio hasta el que quiere aprender. O el veterano que quiere seguir ejerciendo, pero… Vuelvo a citar a Ramón Salaverría cuando dijo que ni el mejor SEO es capaz de convertir en bueno un mal contenido y abundo añadiendo que una buena labor de SEO en un caso así haría un flaco favor al soporte en cuestión.

Social Media ¿soporte o forma de vida?

Una de las cosas en las que más insistió @JLantúnez en su presencia en #CarmonaUPO fue en la importancia de la persona: el Social Media está hecho por personas y sirve para unir a personas.

Esta glosa a la unión desde la individualidad puede ser la explicación de alguna contradicción que se pudo apreciar en las formas de ver las cosas de los distintos ponentes.

Una me llamó poderosamente la atención y es que frente a los continuos mensajes que hablaban de la importancia del contenido y de la responsabilidad de crearte tu propio entorno 2.0, también hubo quien destacó el medio en sí sobre todas las cosas, aludiendo a un antes y un después del 2.0 (coincido en parte) y a un mundo Social Media por encima de todo en el cual sus habitantes son los privilegiados con acceso directo y casi único a cualquier campo en el que se aplique.

Mi postura es la primera y entiendo el Social Media como una nueva forma de comunicación, con sus particularidades propias y definidas, pero que puede ser usado por las personas en función de sus necesidades profesionales o personales.

Así, quien trabaje en recursos humanos encontrará nuevas formas de reclutamiento, quien lo haga en el terreno de las leyes tiene por delante el reto de ver si el ordenamiento actual es suficiente para un campo tan nuevo (ya hay casos excepcionales). Pero uno seguirá reclutando, como siempre, y el otro estudiando y aplicando las leyes, como siempre.

Yo, como periodista, veo el Social Media como un soporte más en el que hacer lo habitual de la profesión: contar cosas y enterarte de cosas que luego igual hasta puedes contar. ¿Que ha habido cambios en la profesión con la llegada del 2.0? Por supuesto, pero la esencia sigue siendo la misma. Prensa, radio, televisión, Internet y, ahora, social media, otro soporte con características tan propias y distintas que además de albergar información escrita y audiovisual te proporciona nuevas fuentes.

La profesión es el periodismo y el Social Media, un nuevo soporte de tus contenidos.

Por tanto, tu entorno 2.0, eso en lo que tú y sólo tú mandas, debe estar orientado hacia tu actividad, localizando quien te hable no sólo de 2.0 sino de tu profesión y 2.0: cómo aprovechar el nuevo medio, cómo sacarle rendimiento, qué herramientas te pueden venir mejor en función de tu trabajo

Pero eso del Social Media por el Social Media  y por encima de todo el Social Media como forma de vida es algo tan nocivo como estar en el mismo por estar, algo de lo que nos han enseñado a abominar en nuestro paso por #CamonaUPO.

La salvedad de siempre: esto es muy nuevo y no sabemos cómo y hacia dónde evolucionará ni cómo lo hará en cada sector, pero en el contexto actual es en el que escribo esta reflexión.