Pequeños (y grandes) comerciantes, tienen ustedes un problema: el Showrooming

Acabamos de dejar atrás el Black Friday y el Cyber Monday, dos de los días de mayor volumen de compras en los Estados Unidos y por extensión en todo el mundo. Con motivo de esas celebraciones, Accenture, una de las consultoras más conocidas a nivel mundial, publicaba un estudio sobre qué tendencias podrían seguir los consumidores norteamericanos de cara a esos días y la posterior campaña de compras navideñas.

Para ilustrarlo, y como buenos conocedores de qué poca gente se iba a leer el informe de 32 páginas, han creado esta infografía que me he tomado la libertad de traducir para compartirla.

Traducción de la infografía original de Accentute

De todos los datos y siempre salvando las distancias con la sociedad española, (aunque aquí se acaba de publicar el informe BACO 2011 (Barómetro Andaluz de Consumo) que arroja datos como que uno de cada cuatro andaluces encuestados realizó compras por internet durante el pasado año 2011), el que más me llamó la atención e inspiró el título de este post es el que dice que el 56% de los consumidores practicará el showrooming, o en cristiano: irá a la tienda a tocar físicamente el producto que quieren comprar y volverá a su casa para adquirirlo online. Los usuarios se acercan a la tienda físicamente para poder tocar, pero online encuentran la ventaja de la comparación de precios y las ofertas.

La tendencia es hacia el aumento de las compras online, pero los consumidores seguimos necesitando tener físicamente el producto antes de hacernos con él y por ello seguimos yendo a las tiendas físicas, momento que éstas deberían aprovechar en forma de valor añadido que contrarreste la opción del cliente de volver a casa, comprar a golpe de click y acabar por meter a las tiendas de toda la vida en un serio problema si esta costumbre continúa creciendo.

Telecinco y las 100.000 firmas de apoyo a #todosconPablo

El poder del 2.0 sigue sorprendiendo a propios y extraños, aunque sobre todo a extraños. Todavía hay muchos que, atendiendo a su forma de actuar, no deben invertir mucho tiempo ni dinero en establecer una adecuada estrategia de Social Media o un plan de crisis. Actúan ajenos al mundo digital, sin saber que el 2.0 ya es tan real como la vida misma y otorga un mayor poder a las personas.

Hace un año saltó a las redes sociales la campaña del bloguero Pablo Herreros (@PabloHerreros) en la que pedía a los anunciantes del programa La Noria, de Telecinco, que retiraran su publicidad de este espacio televisivo. Una reivindicación surgida con motivo de la entrevista realizada en este programa a la madre de El Cuco, uno de los implicados en el crimen de Marta del Castillo, y por cuya intervención cobró en torno a los 9.000 euros.

Imagen del perfil en Twitter de Pablo Herreros

Todo el movimiento empezó un día después de la entrevista. Herreros puso en marcha una campaña en contra de estas actuaciones televisivas, buscando el compromiso de las empresas anunciantes para que dejaran de publicitarse en un programa que paga a delincuentes o sus familiares a cambio de contar su ‘hazaña’ en televisión.

Para su difusión, utilizó la plataforma ‘Change.org’ y las distintas redes sociales. En poco tiempo, contó con el respaldo de 33.000 personas que firmaron su petición en Change.org y miles de usuarios se sumaron a su iniciativa difundiendo su reivindicación por las distintas redes sociales, superando los 127.000 tweets.

Objetivo cumplido: los anunciantes respaldaron la idea y el programa de La Noria se quedó sin anunciantes.

Ahora Pablo Herreros inicia una nueva batalla. Está imputado por aquella acción. Telecinco ha interpuesto una querella por supuestos delitos de amenazas y coacciones, y está citado a declarar el próximo 4 de diciembre. Herreros ha puesto en marcha una nueva campaña de defensa, publicando en su blog cómo sucedieron los hechos del pasado año, tuiteándolo, y facilitando a los usuarios todo el material del que dispone en relación a este hecho. Ante todo, transparencia.

En su blog, Pablo Herreros ha agradecido el gran respaldo que tuvo su iniciativa y ha valorado muy positivamente el paso que se dio en aquel momento. Asegura que fue una acción acertada, la de dirigirse y presionar al anunciante, al tiempo que considera que sería contraproducente repetirla de nuevo, porque ya no sería tan impactante y además otorgaría demasiadas herramientas de presión y poder al anunciante, mermando la libertad de expresión del canal.

Paralelamente, se ha iniciado una nueva campaña en Change.org, liderada por Mario Tascón y también dirigida a los anunciantes de Telecinco, en la que se les pide que retiren su publicidad hasta que el canal retire la querella. Esta mañana rondaba ya las 100.000 firmas de apoyo.

Imagen de la última campaña en Change.org

Por su parte, la página web de Telecinco no recoge ninguna información relacionada con el caso de La Noria, ni sobre la querella o la nueva campaña puesta en marcha por Tascó. Tras revisar las publicaciones de los últimos tres días, la única información similar hace referencia a las reivindicaciones sociales realizadas desde plataformas online, pero dirigidas al sector político (se titula: Internet critica las dietas de diputados, el extravío de los iPad y otras ‘prebendas’).

Paradójico. Telecinco no imaginaba que pocas horas después sería nuevamente el blanco de las acusaciones en una nueva campaña reivindicativa puesta en marcha desde una plataforma digital.

Consejos contra el ciber-bullying

Hace unos meses escribí un post en este mismo blog sobre privacidad, intimidad y redes sociales. Retomo esta temática, aunque avanzando un paso más, para hablar del bullying en Internet y de consejos para padres y menores para atajarlo. Recientemente, hemos tenido conocimiento del suicidio de una joven de tan solo 15 años en Canadá tras pasar un auténtico infierno por culpa del acoso. La realidad nos dice que no podemos alejar del todo a nuestros hijos de las redes sociales pero, al igual que lo hacemos en la vida real, debemos inculcarles unas reglas de comportamiento para que, en caso de tener problemas, puedan contar con herramientas para solucionarlos:

1.- El primero y principal de todos los consejos es que los padres estén bien informados de lo que sus hijos hacen en redes sociales: ¿dónde tienen perfil?, ¿qué uso hacen de esas redes? ¿a qué hora se conectan? Es buena idea que los niños no estén solos en su habitación cuando se conectan a Internet y podemos plantearnos, especialmente si son pequeños, poner un cortafuegos que limite los contenidos disponibles. A los niños hay que trasladarles para las redes las mismas normas que para la vida real: Nunca hables con extraños, no des información personal, no compartas fotos que no quieres que vea nadie ni siquiera de forma privada… Para los jóvenes, aunque les pueda resultar embarazoso, hay que insistir que el primer sitio al que tienen que acudir si tienen un problema en Internet es a sus padres y el segundo, su centro escolar, especialmente si el conflicto ha sucedido con otro alumno.

2.- Desde el punto de vista tecnológico, las redes sociales más usadas por los jóvenes ofrecen ayuda en caso de conflicto:

  • Tuenti, que además es una empresa española, tiene un apartado de contacto donde reportar problemas.
  • En Facebook, podemos eliminar a un usuario de nuestros amigos usando el menú desplegable junto a la opción de enviar mensajes. Si el problema aun así persiste, podemos bloquear al usuario, dentro del mismo menú.
  • En Twitter, podemos bloquear también a determinados usuarios (evitando que lean lo que escribimos) e incluso tener una cuenta protegida que solo permita que nos sigan las personas que nosotros decidimos (son los perfiles que tienen un candadito). Si tenemos problemas, el centro de ayuda está a nuestra disposición (hay que decir que suelen responder aunque no con mucha eficacia).
  • Youtube permite, en cada vídeo, reportar contenido inadecuado. Flickr también tiene un apartado específico para reportar abusos e Instagram ofrece igualmente ayuda a los usuarios.

3.- Si el problema es más serio o la atención que recibimos de la dirección de los portales sociales no es satisfactoria (hay que tener en cuenta que en la mayoría de los casos se rigen por legislaciones distintas a la española), lo mejor es acudir a las unidades de delitos tecnológicos que tienen tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil.

¿El problema del periodismo es Google News?

Un breve post, más cercano al silogismo, a cuenta de la batalla de los medios de ¿comunicación? tradicionales, o sea, el papel, contra Google News.

1.- Dicen estos medios que si Google quiere usar sus contenidos debe pagar, es decir, el multimegabuscadorymilcosasmás debe abonarles un dinero por ayudarles a hacer lo que ellos, en teoría, quieren: difundir sus contenidos para intentar rentabilizarlos económicamente.

2.- Todos los que tienen un sitio web llevan a la práctica, en mayor o menor medida, estrategias de SEO para estar bien posicionados en Google, es decir, para que su contenido esté más cerca del receptor que cualquier otro… Todos, menos estos lumbreras gestores de medios de ¿comunicación? tradicionales que, dicho sea de paso, están propiciando en los últimos años magníficos espectáculos de despidos, cierres, pérdida de calidad… Como para fiarse de ellos.

3.- Cada vez hay más información y contenido en la red –hecha o no por periodistas– capaz de satisfacer la necesidad del lector más exigente… Incluso del más extravagante. Y como todos comprenderemos, mientras más tiempo pase y los más jóvenes vayan dejando de serlo, menos van a tener en cuenta de dónde proviene. El lector habrá ido fabricándose sus filtros y su servicio de noticias propio (en Google Reader, por ejemplo), teniendo en cuenta o no a esos de medios de ¿comunicación? tradicionales. Es decir, importándoles nada la cabecera de turno.

Yo creo que hay varias conclusiones.

1.- Los gestores de medios de ¿comunicación? tradicionales están a punto de unir a esa denominación la de “obsoletos”. Tratan de defender, farisaicamente, no a su medio, sino a su forma de funcionar: “¡Que el papel siga viviendo, que nos lo matan. Tragediaaaa!”. Es más fácil lamentarse, arremeter contra lo que sea y meter en su guerra a todo el mundo que devanarse los sesos para buscarle un futuro al papel, que puede tenerlo… Y, por supuesto, para cambiar un modelo de negocio que hace aguas y de cuya transformación no sólo no tienen ni puta idea, sino que saben que pasa por ceder el poder del que han disfrutado durante décadas.

2.- ¿Esto de ir contra Google News es bueno o malo para los periodistas que trabajan en los medios? Buena noticia no debe ser desde el punto y hora en que capan una posibilidad de difundir su trabajo y, por ende, promueven el de todos esos generadores de contenido que hacen SEO y no practican el periodismo pero dan una información que, de seguir así, corremos el riesgo de que se dé por buena (afortunadamente, algunas hay así).

3.- Kapuscinski fue un monstruo. Un adelantado a su tiempo. Murió en 2007.

4.- El post iba a ser corto.

EBE12 por los pasillos

Foto de Familia EBE12 realizada por Miguel Librero @Brero

En el pasado EBE12, volví a verificar lo que en su día nos enseñó Luis Rull sobre la Teoría de Granovetter y la importancia de los nexos débiles. Os puede a sonar a chino, pero básicamente es los amigos de mis amigos “podrían” ser mis amigos (¿os suena a alguna red social?), o lo que es más importante en este tipo de eventos mis contactos profesionales “podrían” ayudarme a encontrar “nuevos (y quien sabe si más productivos)” contactos profesionales.

En este EBE, al ayudar a la –fantásticaorganización, me he perdido muchas charlas, las cuales espero ansiosa verlas subidas en su canal de Vimeo, pero en cambio he podido vivir como muchos de los asistentes intercambiaban saludos, se desvirtualizaban y comentaban proyectos presentes y futuros para ver como podían colaborar -> lo que hoy en día, los más cool llaman “networking”.

De hecho este año, había un espacio especialmente dedicado al networking coordinado por la empresa sevillana workINcompany que de una manera muy amena ha ayudado a muchos profesionales a conocerse.

Al estar dando vueltas de un lado a otro, he tenido la suerte de hacer muchos contactos, de reforzar aquellos que ya tenía y para mi sorpresa de generar muchos encuentros entre terceros. No sé lo que saldrá de ellos, pero con la magia que se respiraba en el evento de buen rollo, seguramente de que algo bueno.

Aunque, sin duda, lo más importante para mi fue poder estar con casi toda la pandilla que formamos SocialUPO, que gracias a DoItSocial e Intelify se inmortalizó en este momento (con algunos infiltrados, pero que casi ya les podemos dar el título honorífico de socialuperos) 😉

De izquierda a derecha: Raimundo de Hita Cantalejo, Carlos Pérez Fernández (infiltrado), Rafael Rodríguez-Varo Roales, María Aristoy, Francisco Javier Vazquez Vela, Andrés Bustillos Cañadas, Francisco José Pérez Fernández (infiltrado) y Jesús Fernández Acevedo (otro infiltrado).

Un poquito de micromecenazgo, crowdfunding o como se diga

Hace algún tiempo en #cultura18 se planteo el tema del “micromecenazgo”… palabra que me pareció cargada de “romanticismo” y que nos permite romper con un anglicismo difícil de escribir…

Cuando hay que definir algo, miro Wikipedia (ejemplo también de trabajo colectivo) y aquí se nos define este concepto como “…la cooperación colectiva, llevada a cabo por personas que realizan una red para conseguir dinero u otros recursos, se suele utilizar Internet para financiar esfuerzos e iniciativas de otras personas u organizaciones…”

Pero esto de la “cooperación colectiva” o el “micromecenazgo” es muy antiguo… y el ejemplo que más he repetido desde mi niñez ha sido la compra de balones para poder disfrutar de los partidos de fútbol entre amigos…

En la actualidad, los proyectos se han hecho más complejos y  podemos encontrar multitud de plataformas en Internet donde poder solicitar ayuda para que nuestro proyecto se lleve a cabo. A nivel nacional encontramos LánzanosGoteo y Verkami, mientras que a nivel internacional podemos destacar Kickstarter o Indiegogo

Si tenemos una idea que llevar a cabo mediante este sistema, lo primero que tenemos que hacer es un buen presupuesto… Siéntate con calma y analizar los costos de dicha operación… ya que si comprometes un precio para la realización de unas acciones, y es aprobado, este proyecto deberá llevarse a cabo…con el riesgo que un mal cálculo pueda ocasionar a tus bolsillos.

Todas estas plataformas tienen una forma similar de actuar. Cuando obtienes los resultados, tienes que darle a las plataformas un porcentaje de lo obtenido que ronda entre el 5% y el 10%. Si no consigues lo solicitado, no pagas nada por el intento, salvo en el caso de Indiegogo… Por lo que a tu presupuesto… añádele este porcentaje

También debes tener en cuenta las gratificaciones a nuestros micromecenas, ya que son la primera forma de agradecer a nuestros inversor la confianza prestada y esto va también al cargo de los presupuestos que hemos comentado antes… Por lo que no podemos olvidar merchandising o cualquier otro sistema de gratificaciones.

Último dato a tener en cuenta en el presupuesto, los sistemas de cobro como paypal también perciben un porcentaje de las transferencias entre el 1% y el 2%, a lo que en algunos casos hay que añadir una cuota fija por transferencia.

Los tiempos destinados a estas campañas suelen variar, pero los límites están entre los 30 y los 80 días para la obtención de los resultados deseados… Por eso, es muy importante tener en cuenta una estrategia en Redes Sociales (si no está añádela en tu presupuesto) como un medio por el que darte a conocer y que te podrá abrir el camino a esa comunidad de personas que puedan estar interesados y dispuestos a financiar tu proyecto… así que antes de iniciarte en el proceso de solicitud de fondos, mi consejo es que comiences a buscar gente afín… crees comunidad, espíritu y posteriormente te lances a la búsqueda de la financiación… Con esto, sin duda que mejorarás tus resultados.

Cuando se habla de éxito en estas plataformas, quizás los más sonados son el de productora de Mundoficción con su película “El mundo es nuestro” y el de El Cosmonauta, del que Cristina Castro ya hablara en este blog el año pasado

Bueno… Esto es solo un pequeño análisis que esperamos te haya sido de utilidad. Así que si te planteas dar el salto al crowdfunding… Ojalá consigas que entre todos… llenen la hucha para llevar a cabo tus ideas!!!

#Soyperiodista

Cuando empecé a trabajar como periodista, en nuestra redacción ya había ordenadores, pero ni siquiera Internet. Era un periódico pequeño. No teníamos el sacrosanto Google para documentarnos al instante (tantas veces erróneamente) sobre cualquier tema o persona, sino que levantábamos el teléfono o preguntábamos a los compañeros. No nos promocionábamos en las redes sociales, sino que nuestro trabajo se iba conociendo por cómo escribíamos, por lo que contábamos, por cómo preguntábamos, por cómo trabajábamos.

Ha llovido un poco desde entonces. La profesión atraviesa una profunda crisis. Los despidos, cuando no los cierres, se suceden en casi todas las redacciones de medios escritos y audiovisuales. La semana pasada sin ir más lejos, el consejero delegado de uno de los conglomerados de comunicación más potentes del país les comunicó a sus empleados un terrible ERE y señaló como posibles perjudicados por esa salida a los periodistas mayores de 50 años con escaso perfil en redes sociales. Como nota curiosa, cabe destacar que la persona que les reprochaba la edad física y el anacronismo digital va camino de los 70 y no tiene presencia en ningún entorno 2.0. Cosas de la vida.

Culpar a los periodistas que no terminan de adaptarse a la revolución de Internet es absurdo en un momento en el que lo que cae estrepitosamente es el negocio y el propio prestigio de la profesión.

Por un lado, los periodistas, como todos los creadores, están (estamos) sometidos a un entorno en el que muy pocos creen en el pago por creación. Conocemos de sobra la problemática de la piratería en la cultura, pero, ¿qué pasa con la gratuidad de los medios en Internet? ¿Cómo dar marcha atrás cuando hemos ofrecido un ‘todo gratis’ cegados por la marea de visitantes a nuestras páginas web sin al final haber obtenido resultados económicos beneficiosos?

Si fuera posible dar marcha atrás y cobrar por contenidos, ¿quién estaría dispuesto a pagar? El desprestigio del periodismo, al que una corriente de opinión identifica con el poder, y el auge de la comunicación ciudadana, que cuenta y retuitea a través de redes sociales lo que ve de forma compulsiva y sin filtros, hacen suponer que no hay mucho público interesado, de entrada.

No me considero en condiciones de aportar soluciones, aunque sí puedo enlazar algunas vías que he venido observando en la red en los últimos tiempos:

  • La fórmula de socios o de cooperativa: Es la puesta en marcha por eldiario.es o máspublico. Periodistas que comprometen parte de sus ingresos y que buscan inversores (pequeños en su mayoría) para montar sus proyectos. En el ámbito regional andaluz, un buen ejemplo es el proyecto Sebuscanperiodistas o iniciativas como cordopolissevilladirecto. Mención aparte merecen, en lo audiovisual, los compañeros de historiasdeluz y su original proyecto netamente andaluz.
  • El pago por contenidos: Ejemplos de ello son kioscoymas o el orbyt.
  • El pago por aparecer en una noticia: Algunos medios se apuntan al lanzamiento de comunicados de empresa, sin filtro y previo pago. Es una práctica no exenta de polémica porque mezcla el periodismo con la publicidad y, sin advertir, puede ser deshonesta con el lector.

Lo positivo es que, aunque suframos una profunda crisis, algo se mueve en la profesión, con mayor o menor acierto. No nos deben dar por muertos todavía. La asociación de la prensa de Sevilla ha lanzado estos días un interesante hashtag para demostrar el orgullo de ser quienes somos: #Soyperiodista. La plataforma Change.org nos ofrece la oportunidad de manifestarnos a favor de la continuidad de medios de comunicación o en contra de despidos de compañeros.

Ojalá que, más pronto que tarde, encontremos una salida viable al futuro de nuestra profesión. Hay mucho en juego. Permítanme repetir lo que ya se ha convertido en un mantra para quienes creemos en la prensa libre: Sin periodistas no hay periodismo, sin periodismo no hay democracia.

P.S. Se agradecerán los comentarios que incluyan enlaces de blogs, webs y cualesquiera otras iniciativas de periodistas, sean andaluces o no.

“Si me siiigues te sigoooo”

Hace un par de semanas leí una información en la que se hablaba de la posibilidad de modificar los parámetros de medición de twitter para dar menos importancia al número de seguidores.

Me vino como el aceite a la espinaca, ya que desde fechas antes tenía pensado dedicar este post a una costumbre que considero perniciosa y que, sin embargo, es muy habitual en este soporte de redes sociales. Me refiero al “si me sigues yo te sigo” o “te sigo para que me sigas”.

Seguro que a todos nos ha pasado que alguien ha dejado de seguirnos a los pocos días de hacer follow. ¡Claro hombre! Si no hemos respondido haciendo follow también es lógico que hayan pasado de nosotros. ¡Que desaprensivos hemos sigo!

También apuesto a que pocos serán los que no han visto bios en las que sale alguna de las dos frases mágicas entrecomilladas más arriba.

No acabo de entender, la verdad, cómo el personal pretende hacer de su cuenta de twitter una colección de seguidores y cuanto antes mejor.

La mía no es excesivamente prolija ni en cuanto a seguidores ni en cuanto a seguidos y creo que eso no es ni bueno ni malo. Sí aseguro que todas aquellas personas a las que sigo me aportan información de los asuntos que me interesan, me han servido para organizar unas buenas listas y promueven la conversación.

En #CarmonaUPO nos insistieron en que twitter, y el 2.0 en general, es efectivo si de verdad sabes qué pretendes y te creas un entorno que te ayuda a conseguirlo. Tu comunidad.

Por poner algunos ejemplos, soy seguidor de @rsalaverria y de @juanmerodio. Ninguno de los dos me sigue.

¿Y qué?

Gracias al primero me entero de cosas interesantes relativas a mi profesión y a la adaptación al mundo digital. El segundo constantemente ofrece contenido igualmente valioso.

También sigo a @rauldorado y tengo el honor de que él haga lo propio. Si dentro de un rato dejara de hacerlo… ¿Cómo me voy a plantear responderle igual si encabeza mi lista de tuits guardados en favoritos? Sería malo para mí.

Eso sí, me daría que pensar, ya que los unfollows que en mi opinión tienen valor son aquellos que me alertan de que puedo estar haciendo alguna cosa mal.

Cinco aplicaciones para periodistas para mostrar tu marca personal

Son tiempos complicados para los periodistas (hablo de mi gremio por ser el que conozco, pero reconozco que son difíciles para todos) por eso y después de la entrada de @MariaAristoy sobre Marca Personal (genial nota a pie de post para periodistas), no está de más compartir estas cinco aplicaciones para periodistas con las que mostrar online tus habilidades y tu experiencia.

Los tiempos de mandar un mail con un PDF adjunto han pasado a mejor vida y si quieres mostrar tu portfolio al mundo, junto a tu biografía y los links de tus proyectos, con estas apps estarás dando un enorme valor añadido a tu marca personal.

Claro que tener perfiles en LinkedIn, Google+ o Facebook también ayuda y son plataformas que proveen a sus usuarios de las herramientas necesarias para dotarles de presencia en internet, pero para aquellos que quieren ir más allá, ahí van cinco apps para mostrarte al mundo:

1. Cuttings.me

cuttings.meCreada por un periodista freelance, fue lanzada hace un año. Permite añadir una bio, links hacia la cuenta de Twitter, LinkedIn y otras cuentas, además de poder configurar el diseño de tu portfolio.

Se pueden añadir documentos PDF o URL de una imagen o artículo y mostrar la lista de artículos en cualquier orden. La función RSS permite a cualquiera suscribirse al feed de tus trabajos.

2. Contently.com

contently.comEsta plataforma permite crear enlaces hacia tus trabajos online, pero en lugar de manualmente como en el caso anterior, al añadir las palabras clave, la aplicación muestra los resultados para incluir u omitir del perfil.

También permite añadir tu bio y los links de los perfiles sociales más frecuentes.

3. Flavors.me

flavors.meQuizás la de mayor diseño de las cinco sea esta plataforma que permite agrupar en un solo site todo tu contenido en redes sociales. Admite una cantidad ingente (35) de perfiles para añadir y su sistema permite ver los cambios en tu diseño de manera instantánea.

Tiene una versión de pago que además ofrece estadísticas de las veces que ha sido visitado tu perfil en tiempo real y cuenta con app para móviles.

4. Muck Rack

muckrack.comEsta plataforma no nació con la idea de mostrar tu perfil profesional, sino como una manera de ‘seguirle la pista’ a periodistas según el contenido que compartían en Twitter, pero hace poco añadió la funcionalidad de incluir el portfolio.

Una de las características más llamativas es que permite entrevistar a los dueños de sus perfiles, así como dar la posibilidad de listar aquellos temas que no te interesan o no dominas.

5. About.me

about.meQuizás la web más conocida. Usada por periodistas y por profesionales de todo tipo para describirse y darse a conocer.

No admite incluir links hacia tus trabajos, aunque sí hacia los perfiles en redes sociales. Básicamente es un espacio en el que presentar tu perfil y añadir tu bio y habilidades.

A partir de ahora, cuando mandes un email con tu CV en PDF, ¿Por qué no probar a añadir un link en el que esté toda la información profesional que deseas dar a conocer? ¿Por cual te decantas?

Si conoces alguna más, no dudes en añadirla en los comentarios.

Marca Personal

Que levante la mano quien no se haya buscado en Google (Ego Search). Algo que ya se ha convertido en algo natural y “divertido”, nos debe hacer reflexionar sobre lo que los demás creen saber sobre nosotros si “por casualidad” hacen la misma búsqueda (habitualmente futuros clientes o empleadores).

¿Somos conscientes de la importancia de la marca personal en la red? ¿Recordamos y tenemos siempre presente que lo que hacemos en Internet PERMANECE?

Ejemplo: Una abogada de familia, quiere abrir una consultoría para ayudar a las parejas después de un divorcio a rehacer sus vidas. Después de un mitin sobre que no le gusta los portales de citas… me pide consejo sobre cómo manejar su identidad virtual. Le comento que lo primero que hace hoy en día la gente es googlear con quien van a tratar. Saco el iphone, pongo en google su nombre y en cinco segundos para sorpresa suya, el segundo resultado es que está inscrita en Meetic. Se queda totalmente perpleja, diciéndo que eso fue una tontería, y que fue hace más de un año… y farfulla excusas…

Moraleja: No publiques digas o cuentes nada online que no quieres que se sepa.

 

 

¿Y qué podemos hacer en estos casos?

Ante todo tranquilizarse, ya está hecho. Pero podemos contrarestar e intentar generar suficiente contenido de calidad para que ese tipo de resultados vayan desplazándose hacia la segunda o tercera página de resultados de búsqueda -donde nadie mira- 😀

¿Cómo?

Lo primero es definir cuál será nuestro nombre de “guerra” (sino lo hemos hecho ya). Buscar un nombre que podamos utilizar en todos los perfiles sociales, comprar el dominio con nuestro nombre y a partir de ahí, UTILIZAR SIEMPRE el mismo nombre de usuario, siempre que podamos. Todos mis perfiles e incluso mi mail tienen incluida la palabra maria.aristoy, así que al buscar María Aristoy salgo fácilmente, ya que en España y el mundo somos pocas.

Pero si no tenemos mi suerte, por favor, no elijaís nombres surrealistas o díficiles de pronunciar o de entender su grafía.

Y después toca trabajar en lo qué queremos que se sepa de nosotros, elegir en qué redes sociales participar de acuerdo a su naturaleza y contenido, generar contenido de interés (mediante nuestro propio blog o participando en alguno) y pagar todas nuestras multas para que en nuestras búsquedas no salga la multa que salió publicada en el BOE aquel año tan lejano del ….

Nota para periodistas: Si sois tuiteros, no añadaís el medio en el que estaís actualmente en vuestro nombre de usuario: defended vuestra identidad, vuestra marca personal.